En la personalidad intelectual de Oscar del Barco convergen el místico y el anarquista, el poeta desgarrado por su visión trágica del mundo y el psiconauta entusiasta, el «maestro zen» que pregona el silencio, la debilidad y la mansedumbre, y el pensador díscolo, en ocasiones polémico, que escribe y actúa en consonancia con su forma de pensar.
Oscar del Barco entiende el pensar filosófico, ante todo, como una práctica ejecutada a través del ejercicio laborioso de la lectura y la escritura: una experiencia donde el movimiento vivo del pensar se expone sobre un lienzo en el que se despliegan conceptos, ideas y citas.
La desbordante pluma delbarquiana pone en funcionamiento una escritura caudalosa, a-sistemática, tramada con un estilo fragmentario que hace del collage de textos su principio hermenéutico y compositivo. Más que de un «método teórico», se trata de una búsqueda vital-intelectual consagrada a cuestionar el dispositivo del «autor» como propietario unívoco del sentido.
A día de hoy, prosigue su tenaz faena intelectual y artística admitiendo que «esencialmente se trata de considerar a la filosofía como una necesidad espiritual y física». Un camino del pensar que en su recorrido se nutre de escritos «que se prolongan remitiéndose unos a otros» y se encuentran, a su vez, estrechamente enlazados a la trama de intervenciones rubricadas con su nombre, en el ámbito de la poesía, la estética, la reflexión filosófica y el ensayo político y literario.
Sí, «el desierto crece», pero debajo hay un resplandor que no es de nadie, un resplandor en el que vemos, hablamos y respiramos. Eso es todo.
En prensa:
www.pagina12.com.ar/503233-oscar-del-barco-un-pensador-reacio-a-la-autocomplacencia
www.perfil.com/noticias/cultura/la-filosofia-en-extincion
www.clarin.com/revista-enie/ideas/ideas-politicas-filosoficas-enlazadas-exilio
Oscar del Barco (Bell Ville, Córdoba, 1928)
Se ha desempeñado como docente, investigador, editor y traductor. Además de ensayos filosóficos y políticos, ha publicado textos narrativos y varios libros de poesía. Fue militante del Partido Comunista Argentino hasta su expulsión en 1963. Fue miembro fundador de la revista y editorial Pasado y Presente. Durante su exilio mexicano (1976-1983) trabajó en la Universidad Autónoma de Puebla, donde fue profesor y editor de una colección de libros sobre marxismo y teoría política. Luego de su regreso a la Argentina, dio clases en la Universidad Nacional de Córdoba y fundó la revista de filosofía Nombres. A la sombra de su infatigable labor teórica y poética, lleva adelante –desde hace por lo menos tres décadas– una voluminosa obra plástica.
Un resplandor sin nombre Textos sobre política, filosofía y mística
Óscar del Barco
Tercero Incluído
